Proyecto Fondart fortalece el bienestar y la creatividad de docentes de la Escuela Darío Salas Marchant

Tras dos meses de trabajo, el proyecto “Tejiendo Historias: Mimbre, Patrimonio y Bienestar”, financiado por el Fondart Regional 2026, muestra importantes avances con la activa participación de docentes de la Escuela Darío Salas Marchant de San Pedro de la Paz, quienes ya han confeccionado sus dos primeras piezas de mimbre.

La iniciativa busca rescatar el patrimonio de la cestería en mimbre como una herramienta para fortalecer el bienestar emocional, la creatividad y el trabajo colaborativo. Guiados por el maestro artesano David Isidoro Mena Valdivia, los participantes han desarrollado habilidades manuales mientras comparten un espacio de aprendizaje, reflexión y comunidad.

Carolina Belmar, educadora diferencial de la Escuela Darío Salas Marchant, destacó que el taller ha significado mucho más que aprender una técnica artesanal.

“Desde el primer día encontré una calidez muy especial en el grupo. Cuando uno trabaja con las manos y con cariño se genera una conexión distinta con las personas y también con uno mismo. Yo había dejado de lado las manualidades por mucho tiempo y este taller fue una oportunidad para reencontrarme con esa parte creativa. El profesor nos ha transmitido su experiencia con mucha generosidad y paciencia, lo que hace que cada logro se valore aún más. Mi primer canasto ya tiene un lugar especial en mi casa y, de hecho, mi familia ya me está pidiendo que siga haciendo más. Sin duda ha sido una experiencia muy enriquecedora tanto en lo personal como en lo profesional.”

Por su parte, Jimena Toledo, encargada de Bibliotecas y Gestión Cultural Escolar del establecimiento, explicó que el aprendizaje ha ido más allá del trabajo con el mimbre.

“Este taller me ha enseñado que para crear también hay que aprender a ser flexible. Al principio quería que todo quedara perfecto, pero con el tiempo entendí que el material tiene su propio comportamiento y que uno debe adaptarse a él. Esa reflexión también la llevo a mi trabajo diario con los estudiantes y con la comunidad educativa. A veces es necesario dejar de lado el perfeccionismo, confiar en el proceso y disfrutar el aprendizaje. Me siento muy feliz de haber asumido este desafío porque me ha permitido crecer tanto a nivel personal como profesional.”

En tanto, Henry Gatica, profesor de segundo ciclo de la Escuela Darío Salas Marchant, reconoció que enfrentó el taller con incertidumbre, pero que terminó descubriendo una experiencia transformadora.

“Al principio pensé que sería muy difícil porque no tenía ninguna experiencia en cestería. Sin embargo, el profesor tiene una forma muy cercana de enseñar y va acompañando cada paso del proceso, lo que hace que uno vaya ganando confianza. A medida que avanzaban las clases empecé a disfrutar el tejido, a desconectarme de las preocupaciones cotidianas y a compartir con mis compañeras desde otro espacio. Incluso, cuando fui adquiriendo más práctica, pude ayudar a quienes iban un poco más atrás, y eso fortaleció mucho el sentido de comunidad del grupo. Más que aprender una técnica, siento que aprendimos a apoyarnos mutuamente.”

Durante los próximos meses, los participantes continuarán perfeccionando nuevas técnicas de cestería y profundizando en el valor patrimonial de este oficio ancestral. El proyecto concluirá en diciembre con una exposición comunitaria de las obras realizadas y la presentación de un manual digital de cestería en la Biblioteca Pública de San Pedro de la Paz.